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Historia del libro

La historia del libro se debe, a una serie de innovaciones tecnológicas que han permitido, con el paso de los siglos, mejorar la calidad de conservación de los textos y el acceso a la información, mejorando también, la manejabilidad y el coste de producción. Está íntimamente ligada a las contingencias políticas y económicas, así como a la historia de las ideas y de las religiones.

√Čpoca contempor√°nea

La introducción de las prensas para imprimir utilizando el vapor, llevaron la revolución industrial a la producción de libros, poco después de 1820, así como los nuevos molinos de papel funcionando también a vapor, constituyeron las innovaciones más importantes después del siglo xv. Ambas hicieron bajar, notablemente, los precios de los libros a la vez que aumentaban su tiraje. Muchos elementos bibliográficos, como la posición y formulación de los títulos y de los subtítulos se vieron afectados, también, por esta nueva producción en serie.

En 1886 Ottmar Mergenthaler inventa la linotipia, que mecaniza el proceso de composición de un texto para ser impreso.
Después del siglo xix aparecieron nuevos tipos de documentos: fotografía, registros sonoros, cine, etc.

La ruptura se produjo en los a√Īos 1990. La generalizaci√≥n de los c√≥digos num√©ricos multimedia, que codifica de una manera √ļnica y simple (0 √≥ 1) los textos, las im√°genes fijas, las im√°genes animadas, y los sonidos es una invenci√≥n, sin duda, tan considerable como la de la escritura. El hipertexto mejor√≥, de forma notable, el acceso a la informaci√≥n. Por √ļltimo, Internet hizo bajar los costes de producci√≥n y de difusi√≥n, como lo hizo la impresi√≥n a finales de la Edad Media.

Los primeros libros consist√≠an en planchas de barro que conten√≠an caracteres o dibujos incididos con un punz√≥n. Las primeras civilizaciones que los utilizaron fueron los antiqu√≠simos pueblos de Mesopotamia, entre ellos los sumerios y los babilonios. Mucho m√°s pr√≥ximos a los libros actuales eran los rollos de los egipcios, griegos y romanos, compuestos por largas tiras de papiro ‚ÄĒun material parecido al papel que se extra√≠a de los juncos del delta del r√≠o Nilo‚ÄĒ que se enrollaban alrededor de un palo de madera. El texto, que se escrib√≠a con una pluma tambi√©n de junco, en densas columnas y por una sola cara, se pod√≠a leer desplegando el rollo. La longitud de las l√°minas de papiro era muy variable. La m√°s larga que se conoce (40,5 metros) se encuentra en el Museo Brit√°nico de Londres. M√°s adelante, durante el periodo helen√≠stico, hacia el siglo IV a. C., los libros m√°s extensos comenzaron a subdividirse en varios rollos, que se almacenaban juntos.

Los escribas (o escribientes) profesionales se dedicaban a copiarlos o a escribirlos al dictado, y los rollos sol√≠an protegerse con telas y llevar una etiqueta con el nombre del autor. Atenas, Alejandr√≠a y Roma eran grandes centros de producci√≥n de libros, y los exportaban a todo el mundo conocido en la antig√ľedad. Sin embargo, el copiado a mano era lento y costoso, por lo que s√≥lo los templos y algunas personas ricas o poderosas pod√≠an poseerlos, y la mayor parte de los conocimientos se transmit√≠an oralmente, por medio de la repetici√≥n y la memorizaci√≥n. Aunque los papiros eran baratos, f√°ciles de confeccionar y constitu√≠an una excelente superficie para la escritura, resultaban muy fr√°giles, hasta el punto de que, en climas h√ļmedos, se desintegraban en menos de cien a√Īos. Por esta raz√≥n, gran parte de la literatura y del resto de material escrito de la antig√ľedad se ha perdido de un modo irreversible. El pergamino y algunos materiales derivados de las pieles secas de animales no presentan tantos problemas de conservaci√≥n como los papiros. Los utilizaron los persas, los hebreos y otros pueblos en cuyo territorio no abundaban los juncos, y fue el rey Eumenes II de P√©rgamo, en el siglo II a. C., uno de los que m√°s foment√≥ su utilizaci√≥n, de modo que hacia el siglo IV d. C., hab√≠a sustituido casi por completo al papiro como soporte para la escritura.

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